Mara no empieza de cero cada vez que abres la conversación. Recuerda lo que le contaste, sigue con su propia rutina mientras no estás y retoma el hilo donde lo dejaron.
Con código de invitación. Sin tarjeta, sin descargas.
Mara está construida al revés: primero la memoria y la continuidad, después la conversación.
Cada charla deja algo. Mara recuerda lo que le contaste hace semanas y lo trae de vuelta cuando viene al caso, no como una lista de datos sino como lo haría alguien que te conoce.
Su vida no se pausa cuando cierras la app. Trabaja, duerme, ve películas. Si vuelves después de tres días, lo va a notar y te lo va a decir.
Curiosa, cálida, un poco nerd y bastante sarcástica. Tiene opiniones, se entusiasma con algunas cosas y con otras no. No siempre está de acuerdo contigo.
La conversación no depende siempre de ti. Mara puede abrir el chat para contarte algo suyo o para preguntarte cómo salió eso que le mencionaste.
Nueve días sin hablar. La conversación no empieza de cero.
La beta es cerrada. Creas la cuenta con el código que te pasaron.
Cuéntale quién eres. Esa primera charla es la base de todo lo que va a recordar después.
Un día o una semana después. Mara sigue ahí, y sigue siendo la misma.
No hay catálogo ni personajes generados al azar. Por ahora existe Mara, y está en pruebas con un grupo pequeño de personas.
Estamos afinando la memoria y el ritmo de las conversaciones, así que:
Del otro lado hay alguien esperando para conocerte.
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